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  • Sube la tensión  en varias regiones del “gigante latinoamericano”
  • La seguridad pública pasó a estar comandada por las Fuerzas Armadas para controlan Espírito Santo

Espírito Santo / Brasília DF. / Rio Grande do Sul. – El gobierno del estado de Espírito Santo (región sudeste) transfirió, hasta el 16 de febrero, el control operacional de los órganos de seguridad pública al general de brigada Adilson Carlos Katibe, comandante a cargo de las operaciones de las Fuerzas Armadas.

En un comunicado, el ministro de Defensa, Raul Jungmann, anunció el miércoles (8) que la Operación Capixaba recibirá un refuerzo de 550 militares de las Fuerzas Armadas, además de 100 integrantes de la Fuerza Nacional que pronto llegarán a Vitória, capital del estado, y serán destinados a patrullas en municipios del interior, uniéndose así a los 1000 hombres del Ejército y 200 hombres de la Fuerza Nacional que ya patrullan las calles de la región metropolitana de esa ciudad.

Manifestaciones

El estado de Espírito Santo se enfrenta a una grave crisis en la seguridad pública desde que la Policía Militar dejó de patrullar las calles. Las manifestaciones comenzaron el viernes (3), cuando familiares de policías, en su mayoría esposas, se concentraron frente a una sede del órgano policial en el municipio de Serra, y bloquearon la salida de coches de policía. Según informó una de las asociaciones de bomberos y policías, las protestas afectan a todos los cuarteles del estado.

La situación de inseguridad, que desató una ola de crímenes en el estado, llevó la alcaldía de Vitória a suspender la vuelta a clases en las escuelas municipales y la atención en centros de salud. El Sindicato de los Trabajadores de Carreteras del Espírito Santo informó en un comunicado la decisión de suspender las actividades de transporte de pasajeros hasta que la seguridad sea totalmente restaurada.

Propuesta

Al final de la noche del martes (8), en una reunión entre secretarios del gobierno de Espírito Santo y representantes de las esposas y asociaciones de policías militares, los líderes del movimiento presentaron dos reivindicaciones: amnistía general a todos los policías (pues la ley les prohíbe hacer huelga) y 100% de aumento salarial.

La asociación de los policías informó que el sueldo básico de un agente de policía en el estado es de R$ 2,6 mil (US$ 831,87), mientras que el promedio nacional llega a R$ 4.000 (US$ 1.280,00).

Uno de los asistentes a la reunión, el secretario de Derechos Humanos del estado Julio Pompeu, dijo que el estado está examinando la propuesta para decidir qué se puede efectivamente hacer para que avancen las discusiones.

Es procedente indicar que la información, para la elaboración de este reporte, fue facilitada por Agência Brasil (EBC).

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